Poesías sobre Alhabia

 

 

 

 

 

 

En el sur de Andalucía se encuentra la tierra mas bella de España, es la región Almeriense, Llena de bellas mujeres y de hombres cabales y valientes, personas acogedoras De corazón muy alegre, así son mis paisanos,esa es mi buena gente Almeriense. A mi pueblo que es Alhabia, lo quiero con pasion y lo llevo dentro de mi ser, ese pequeño pueblo donde tengo familia y amigos y nunca los olvidare, por muchos años que pasen, en mi corazon siempre los llevare.

ANTONIO AYALA VALVERDE


Pueblo tranquilo y sereno, cuyas frescas brisas mecen a las plantas que florecen en su campo, tan ameno, y en su fértil rica vega adonde el alma, sedienta, de paz y de amor se llega y de cariños revienta, para ir saciendo su anhelo de virtud y santidad y remontarse hacia el cielo en busca de eternidad... Porque tus vergeles bellos y tus blanquísimas casas con cálido amor abrasas y con fulgentes destellos muestras, Alhabia, al viajero que a ti se acerca sincero en busca de tu franqueza... Porque en ti, todo es belleza invitando a contemplarte, a quererte y a admirarte con pasión y con largueza. Y, no sólo las criaturas, que hasta el mismo Dios te admira y satisfecho te mira en todas tus hermosuras. Y algo le dice a mi mente con justeza y precisión que, a Dios, en una explosión de amor a ti y a tu gente, tras tus naranjos en flor y tus verdes limoneros, se escondió en unos linderos a contemplarte mejor a escuchar la sinfonía de tus jilgueros trinando y a tus zagales cantando en paz y en santa alegría. ¡Alhabia! ¡Luz y alegría, gente buena, gente honrada, gente sufrida y callada donde el honor todavía, es de su gente el blasón y en el blasón va el honor porque tienen corazón y en el corazón amor...! ¡Ay, quién, a Alhabia, volviera igual que en aquellos días de infantiles correrías a verla cual antes era...! A ver sus lindos parrales bajo el añil de su cielo, y a dar un beso a su suelo de vergeles terrenales; a pincharse en sus zarzales, a jugar en sus plazuelas, a ver sus lindas mozuelas, y a sus traviesos chavales; a coger de sus frutales sus frutas, dulces, sabrosas, tan ricas y tan hermosas que carecen de rivales. A copiar cuanto divino los pintores no han copiado a contemplarla extasiado cual místico peregrino. Y a escribir en sus anales la historia que no está escrita de aquella Alhabia bonita, de cuando éramos zagales, de aquella Alhabia querida, de aquella Alhabia preciosa de aquella Alhabia graciosa que quien la ve no la olvida.

ANONIMO: ENVIADA POR ANTONIO AYALA VALVERDE


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