Hace apenas 20 minutos que salimos de Almería
y ya podemos distinguir el pueblo; pequeño y acogedor.
Pasamos por la ermita del Santo Cristo, la que da la bienvenida
al pueblo, la piscina y el polideportivo, y seguidamente
divisamos el parque, donde diversos niños juegan
distraídamente. Seguídamente. nos encontramos
con una señal que indica que a nuestra derecha encontraremos
el monumento a la esposa del farmacéutico, entusiasmados
nos adentramos en la bocacalle y pronto nos situamos delante
de la bonita y elegante fachada de la farmacia, detrás
encontramos una verja desde donde podemos observar la suntuosa
estatua citada anteriormente, se encuentra sobre una gran
roca, el silencio que reina nos permite oír el suave
croar de una rana desde la pequeña charca que rodea
el monumento.
Continuamos caminando por la unión
de cuatro calles, y nos dicen que se trata de las cuatro
calles del pueblo. Proseguimos nuestra marcha hacia la plaza
del pueblo llamada de la Constitución encontrándonos
con un antiguo reloj de sol y una vieja rayuela. Al llegar
a dicha plaza decidimos visitar la iglesia de San Juan Evangelista,
quedando gratamente sorprendido por su hermosura y porque
no es la típica pequeña iglesia del pequeño
pueblo, sino una verdadera muestra del más puro arte
del siglo XIX, así nos lo demuestran las pinturas
de la cúpula. El altar Mayor impresiona al igual
que la gigantesca lámpara que ilumina gran parte
de la iglesia.
Siguiendo nuestro camino, podemos visitar
alguna de las fábricas del pueblo, visitaremos primero
la fábrica de artesanía González Castellón,
mientras contemplamos el gran almacén repleto de
toda clase de objetos de artesanía. La buena calidad
de la arcilla propicia no sólo la fabricación
de estas figuras sino también la de ladrillos. Por
último visitamos la "Cerámica de Alhabia"
fábrica de ladrillos.
Después de este largo paseo, finaliza
nuestra bonita visita al pueblo de Alhabia.